En Poza Rica, el tiempo se ha convertido en un tormento para cientos de personas que aún luchan por recuperar sus vidas después del devastador desborde del río Cazones. Un mes ha pasado desde que el lodo inundó las calles y hundió la confianza de los habitantes, pero la realidad es que muchas familias siguen sin tener acceso a servicios básicos como agua potable, energía eléctrica y saneamiento.
La colonia Gaviotas, en particular, es uno de los lugares más afectados. La inundación dejó sin hogar a muchos residentes, que ahora se ven obligados a vivir en condiciones precarias, rodeados del lodo y la mugre. «Es como si el gobierno no entienda nuestra realidad», afirma Daniel Santamaría, un habitante de Gaviotas. «Creo que ellos creen que ya está todo solucionado, pero Poza Rica no se levanta de la noche a la mañana. Necesitamos tiempo y recursos para reconstruir nuestras vidas».
La situación es aún más grave debido al escaso apoyo recibido por parte del gobierno. La falta de comunicación y coordinación entre los funcionarios ha llevado a una sensación generalizada de abandono y frustración en la comunidad. «Es como si nos estuvieran tratando de dar atole con el dedo», dice Santamaría, refiriéndose al apoyo insuficiente. «Necesitamos acciones concretas, no solo palabras».
La escena es desoladora: calles sin asfaltar, edificios dañados o destruidos, y residuos tóxicos que amenazan la salud pública. A pesar de las promesas de ayuda, muchos damnificados siguen esperando por el apoyo promised. «No sé qué es lo que tienen ellos en contra de Poza Rica», comenta un residente anónimo. «Es como si nos consideraran una zona olvidada».
La situación es aún más complicada debido a la falta de servicios básicos. La mayoría de los habitantes no tiene acceso a agua potable, y muchos han sido obligados a recurrir a fuentes contaminadas para satisfacer sus necesidades hídricas. La energía eléctrica también es un lujo que pocos pueden permitirse. «Es como si estuviéramos en la Edad Media», dice una residente de Gaviotas. «Necesitamos ayuda inmediata para recuperar nuestra normalidad».
A pesar del desánimo y la frustración, los habitantes de Poza Rica siguen mostrando un alto nivel de solidaridad y apoyo mutuo. Vecinos se ayudan a mudarse entre casas, compartir comida y herramientas, y brindar apoyo emocional a aquellos que lo necesitan. «Es como si la inundación nos hubiera unido más fuerte», comenta un residente. «No podemos dejar que la adversidad nos dividiera».
La lucha para reconstruir Poza Rica es larga y difícil, pero los habitantes están decididos a no rendirse. Esperan que el gobierno y las organizaciones de ayuda trabajen juntos para brindar el apoyo necesario para reconstruir sus vidas. «No podemos hacerlo solo», admite Santamaría. «Necesitamos la mano de ayuda de otros para superar esta crisis».






