Armando González sigue escribiendo su nombre con letras de oro en esta temporada, consolidándose como una de las figuras más determinantes del fútbol mexicano. Su capacidad goleadora no solo ha sido clave para mantener al Club Deportivo Guadalajara en la cima de la tabla, invicto y con un sabor especial tras vencer en el Clásico Nacional al América, sino que también ha encendido los reflectores de clubes europeos. Sin embargo, el delantero tapatío ha dejado claro que su corazón late por los colores rojiblancos, al menos por ahora.

El cierre del mercado de traspasos en Rusia dejó en evidencia el interés del CSKA de Moscú por llevarse al «Hormiga», como se le conoce en el ambiente futbolístico. La oferta del conjunto moscovita no fue cualquier cosa: una cifra estratosférica que, de haberse concretado, habría cambiado la vida del joven de 22 años. El club ruso estaba dispuesto a pagar la cláusula de rescisión del jugador, un movimiento que, en otras circunstancias, habría sido difícil de rechazar. Pero González, con la madurez que lo caracteriza, optó por quedarse.

Según reveló Jesús Bernal en ESPN, la decisión del delantero estuvo motivada por varios factores. En primer lugar, su deseo de seguir luchando por un lugar en la selección mexicana de cara al Mundial, un sueño que, para él, está por encima de cualquier oferta económica. Además, el cambio a Rusia representaba un salto demasiado abrupto, tanto en lo deportivo como en lo personal. Pero hubo un detalle que terminó por inclinar la balanza: el CSKA no compite en torneos europeos de élite, como la Champions League, y eso, para un jugador con ambición de crecer, fue determinante.

La postura de González ha sido recibida con alivio por la afición de Chivas, que ve en él a un líder dentro y fuera de la cancha. Su compromiso con el proyecto deportivo del club no solo refuerza la idea de que el Rebaño Sagrado puede aspirar a grandes cosas esta temporada, sino que también envía un mensaje claro: hay jugadores que entienden que el éxito no siempre se mide en millones de euros, sino en la pasión por representar a un equipo con historia y en la búsqueda de metas colectivas.

Mientras el fútbol mexicano sigue su curso, el «Hormiga» se enfoca en seguir sumando goles y en ayudar a su equipo a mantener el ritmo ganador. Su decisión de rechazar al CSKA no solo habla de su lealtad, sino también de su visión a largo plazo. En un mundo donde los traspasos millonarios suelen ser la norma, González ha demostrado que, a veces, lo más valioso no tiene precio.