En un informe devastador, la organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) denuncia que los migrantes venezolanos enviados por Estados Unidos a El Salvador fueron víctimas de tortura, violencia sexual y otros maltratos durante sus cuatro meses en una mega cárcel destinada a pandilleros. Según HRW, estos casos no constituyen incidentes aislados cometidos por algunos guardias o policías abusivos, sino violaciones sistemáticas de los derechos humanos.
La situación se desarrolló cuando el presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo salvadoreño Nayib Bukele acordaron en marzo e inicios de abril trasladar a 252 migrantes venezolanos al Centro de Confinamiento para Pandilleros, ubicado en la capital salvadoreña. La decisión fue justificada como una medida para «reducir la carga» en los centros de detención en Estados Unidos y dar un segundo oportunidad a los migrantes venezolanos que habían sido detenidos por infracciones a la ley.
Sin embargo, según HRW, lo que encontró al investigar la situación fue un escenario de violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos. Los entrevistados describieron serias condiciones de vida en el centro de confinamiento, incluyendo hacinamiento, falta de comida y agua potable, y carencia de atención médica adecuada.
Además, muchos migrantes venezolanos informaron haber sido víctimas de tortura psicológica y física, incluyendo palizas, esposas y otros métodos de coerción. Algunos incluso relataron episodios de violencia sexual, lo que significa que fueron obligados a realizar actos sexuales bajo coacción.
La organización también encontró que los guardias del centro de confinamiento no hacían nada para investigar o sancionar estos abusos, y en algunos casos incluso participaban activamente en ellos. HRW concluyó que el Centro de Confinamiento para Pandilleros se había convertido en un lugar donde los derechos humanos eran constantemente violados.
La situación es particularmente preocupante considerando que muchos de los migrantes venezolanos enviados a El Salvador eran víctimas del régimen político opresivo y económica crisis en Venezuela, y que habían huido en busca de refugio y protección. En lugar de recibir ayuda y apoyo, muchos fueron tratados como criminales y sometidos a condiciones inhumanas.
HRW ha llamado al presidente estadounidense Donald Trump y al gobierno salvadoreño a investigar estos abusos y garantizar que los migrantes venezolanos reciban un trato digno y respetuoso a sus derechos humanos. La organización también ha pedido que se tomen medidas para proteger a las víctimas de la violencia y la tortura, y para hacer justicia en casos de abusos cometidos.
La situación es un llamado a la acción para los líderes mundiales para garantizar que los migrantes sean tratados con respeto y dignidad, y no sean sometidos a condiciones inhumanas. Es importante recordar que los derechos humanos son universales y inalienables, y que todos merecen ser protegidos y respetados, independientemente de su país de origen o condición migratoria.






