El pasado 14 de febrero, la cantante Yeri Mua, de 24 años, se convirtió en el centro de una polémica que trascendió las redes sociales y los medios de comunicación tras su participación en el Carnaval de Veracruz 2026. Durante su presentación, la artista generó controversia al pedir «permiso» a las autoridades para fumar mariguana en el escenario. «Le voy a pedir un favor a la Marina de Veracruz, con todo respeto: déjanos fumar mariguana», declaró ante el público, un comentario que desató una ola de críticas y hasta peticiones para que fuera sancionada por promover el consumo de drogas.
Sin embargo, la cantante aclaró días después que todo se trató de un malentendido. En un video publicado en sus redes sociales, Yeri Mua explicó que el supuesto cigarro que sostenía era en realidad utilería, generada con inteligencia artificial. «Cero, era utilería. Es la IA, yo jamás fumé mariguana», aseguró, intentando poner fin a las especulaciones que la señalaban por incitar al consumo de sustancias ilícitas. A pesar de su aclaración, el gobierno de Veracruz decidió censurar su presentación en la transmisión oficial del evento, una medida que la artista consideró desproporcionada.
Pero más allá de la polémica por el supuesto consumo de mariguana, Yeri Mua denunció que las críticas en su contra tenían un trasfondo machista. En una entrevista, la cantante cuestionó por qué otros artistas —hombres— han fumado en escenarios sin recibir el mismo nivel de escrutinio. «Si hubiera sido así, ¿y qué? Hay grandes artistas que se han presentado y han fumado. Saben cuál es el problema: que no tengo vergüenza. Porque si tuviera vergüenza, a todos les valdría», afirmó con contundencia.
La artista no solo defendió su postura, sino que también señaló la doble moral que existe en la industria del entretenimiento. Mientras algunos hombres pueden actuar con mayor libertad sin ser juzgados con la misma severidad, las mujeres, especialmente en el ámbito artístico, enfrentan un escrutinio constante. «La gente es bien mitotera», sentenció, refiriéndose a cómo la sociedad tiende a magnificar los errores de las mujeres mientras normaliza los de los hombres.
El caso de Yeri Mua pone sobre la mesa un debate más amplio sobre los límites de la libertad artística, la censura y los estereotipos de género. Aunque su aclaración sobre el uso de inteligencia artificial para recrear la escena podría haber cerrado el capítulo, las críticas que recibió reflejan una realidad incómoda: en un mundo donde el arte y la expresión personal chocan con las normas sociales, las mujeres suelen pagar un precio más alto por romper los moldes. Mientras tanto, la cantante sigue en el ojo del huracán, demostrando que, en la era digital, un solo gesto puede desencadenar una tormenta de opiniones.






