Claudia Sheinbaum ha vuelto a posicionarse en el escenario global, esta vez con un reconocimiento que consolida su influencia más allá de las fronteras de México. La revista *Forbes* la incluyó en el quinto lugar de su lista anual de *»Las mujeres más poderosas del mundo en 2025″*, un ranking que reúne a cien figuras femeninas cuyo liderazgo está redefiniendo la política, la economía y la sociedad en el siglo XXI. El nombramiento no es casual: Sheinbaum, la primera mujer en ocupar la Presidencia de México, ha logrado en menos de un año de gobierno no solo mantener la estabilidad del país, sino también proyectar una voz firme en temas clave como la transición energética, la seguridad pública y la defensa de los derechos sociales.
El pasado 6 de diciembre, la mandataria celebró junto a miles de simpatizantes en el Zócalo capitalino los siete años de la Cuarta Transformación, un movimiento que ha marcado un antes y después en la historia reciente del país. Con un discurso que combinó gratitud y determinación, Sheinbaum reafirmó su compromiso con un proyecto que, según sus palabras, busca «construir un México más justo, donde nadie se quede atrás». La imagen de la presidenta, rodeada de banderas tricolores y coreada por una multitud, se convirtió en símbolo de un liderazgo que trasciende lo institucional para conectar con las aspiraciones de millones.
Pero Sheinbaum no es la única mujer que está rompiendo techos de cristal en el ámbito internacional. En el mismo listado de *Forbes* destacan figuras como Ursula von der Leyen, la primera mujer en presidir la Comisión Europea, un cargo desde el que ha impulsado políticas ambiciosas para enfrentar la crisis climática y la guerra en Ucrania. También aparece Christine Lagarde, quien desde 2019 dirige el Banco Central Europeo y ha sido clave en la estabilización de la economía europea tras la pandemia y la inflación global. En Asia, Sanae Takaichi hizo historia al convertirse en la primera ministra de Japón en octubre de 2025, un país donde el liderazgo femenino ha sido tradicionalmente relegado. Takaichi, admiradora de la «Dama de Hierro» Margaret Thatcher, ha prometido modernizar la tercera economía del mundo con reformas audaces en materia laboral y tecnológica.
El poder femenino también se hace presente en Europa con Giorgia Meloni, la primera mujer en gobernar Italia y cofundadora del partido derechista *Hermanos de Italia*. Su ascenso ha reconfigurado el mapa político del continente, demostrando que las ideologías conservadoras pueden encontrar en las mujeres líderes una nueva forma de legitimidad. Mientras tanto, en el ámbito empresarial, nombres como el de Elon Musk —quien en 2025 se convirtió en el primer empresario en superar los 500 mil millones de dólares en patrimonio— siguen acaparando titulares, aunque es innegable que el protagonismo de las mujeres en puestos de decisión está ganando terreno a un ritmo sin precedentes.
El reconocimiento a Sheinbaum llega en un momento crucial para México. Su gobierno ha enfrentado desafíos mayúsculos, desde la crisis migratoria hasta la presión por garantizar la seguridad en un país azotado por la violencia. Sin embargo, su inclusión en la lista de *Forbes* refleja no solo su capacidad para navegar en aguas turbulentas, sino también su habilidad para posicionar a México como un actor relevante en la geopolítica global. Apenas unos días antes de este anuncio, la mandataria celebró otro logro: el reconocimiento de la Unesco a la Semana Santa de Iztapalapa como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En un mensaje dirigido a los organizadores, Sheinbaum destacó la importancia de preservar las tradiciones mexicanas como parte de la identidad nacional, un gesto que refuerza su conexión con las raíces populares del país.
Lo que queda claro es que el liderazgo femenino ya no es una excepción, sino una tendencia que está transformando el mundo. Desde los despachos presidenciales hasta los bancos centrales, las mujeres están demostrando que el poder no tiene género. Y en el caso de Claudia Sheinbaum, su ascenso es también el de un país que, pese a sus contradicciones, sigue escribiendo su historia con nombres que inspiran.






