Un médico de California, Salvador Plasencia, ha sido sentenciado a 30 meses de prisión federal después de admitir la responsabilidad de suministrar ketamina a Matthew Perry en los meses previos a su muerte. La noticia es un golpe durísimo para la familia y amigos del actor, que se despiden de él apenas unos meses atrás.

El caso de Plasencia forma parte de una investigación más amplia sobre una red que facilitaba el acceso ilícito a sustancias controladas, incluyendo ketamina. El anestésico no es nuevo para la escena cinematográfica y televisiva, ya que se ha utilizado en diferentes contextos, desde el tratamiento médico hasta el entretenimiento. Sin embargo, su potencial adictivo y peligroso uso han llevado a muchos países a considerarlo una sustancia controlada.

La muerte de Matthew Perry, conocido mundialmente por su papel como Chandler Bing en la popular serie Friends, se produjo en octubre pasado a los 54 años. Según los informes médicos, la autopsia reveló niveles letales de ketamina en su organismo. La investigación posterior descubrió que el actor había obtenido el anestésico de Plasencia y otros médicos involucrados en la red.

La sentencia contra Plasencia es un reflejo de la gravedad del caso y la preocupación del gobierno federal por la circulación ilícita de sustancias controladas. Aunque no se puede restar importancia a la pena impuesta, muchos están preguntándose cómo el doctor Plasencia, que supuestamente estaba capacitado para suministrar medicamentos, podría haber permitido que Perry accediera a ketamina sin una prescripción médica válida.

La pregunta también surge sobre qué medidas se tomaron para prevenir la tragedia. ¿Qué tipo de supervisión ejerció el hospital o clínica donde Plasencia trabajaba? ¿Hubo algún indicio de problemas en su práctica médica anterior que pudieron haber sido advertidos?

La investigación federal también encontró pruebas de que Plasencia había suministrado ketamina a otros pacientes sin una prescripción médica válida. La sentencia de 30 meses de prisión es un intento por parte del gobierno de enviar un mensaje claro sobre la importancia de respetar las regulaciones y la ley.

La muerte de Matthew Perry ha sido un golpe durísimo para su familia, amigos y fans alrededor del mundo. La sentencia contra Plasencia puede ser un pequeño paso hacia la justicia, pero no podrá revertir el daño ya causado. Lo que queda es recordar a Perry como el actor divertido y talentoso que fue, y trabajar para prevenir tragedias similares en el futuro.