Los siete menores afectados por la intoxicación con fentanilo en la Sierra Norte de Puebla ya se encuentran fuera de peligro, confirmaron las autoridades sanitarias. Seis de ellos no requirieron hospitalización, mientras que Cristina, una niña de 10 años que presentó el cuadro más grave —incluyendo convulsiones—, fue dada de alta este miércoles tras cuatro días de observación médica.

El incidente ocurrió la mañana del 14 de febrero, alrededor de las 8:00 horas, cuando los niños —Yamilet (2 años), Kenia (5), Abigail (6), Raúl (8), Teodoro (9), Cristina (10) y Diana (11)— consumieron tamales adquiridos en un puesto ambulante ubicado en la Primera Cerrada de la colonia El Potro, en el municipio de Huauchinango. Minutos después de ingerirlos, comenzaron a manifestar síntomas alarmantes: mareos intensos, vómitos, desorientación y signos de deshidratación. Alarmados, sus familiares los trasladaron de inmediato al Hospital General de la localidad, donde recibieron atención médica urgente.

Ante la gravedad del caso, las autoridades actuaron con rapidez. Elementos de seguridad pública municipal y estatal clausuraron el puesto de venta y aseguraron muestras de los tamales para su análisis pericial. Además, personal de la Jurisdicción Sanitaria número 5 desplegó un operativo en la zona para recolectar evidencia y determinar en qué etapa del proceso —preparación, distribución o venta— pudo haberse contaminado el alimento con el potente opioide.

La Fiscalía General del Estado de Puebla ya abrió una carpeta de investigación para esclarecer los hechos, aunque hasta el momento no se ha determinado si la presencia del fentanilo fue accidental o intencional. Mientras tanto, las familias y vecinos exigen respuestas. Algunos usuarios en redes sociales han señalado la necesidad de supervisar el domicilio donde se elaboraron los tamales, sugiriendo que podría tratarse de un caso de contaminación cruzada o, en el peor de los escenarios, de un acto deliberado.

Las autoridades municipales, por su parte, enfrentan cuestionamientos sobre las medidas que implementarán para evitar que situaciones como esta se repitan. Aunque no se ha confirmado si habrá operativos de vigilancia en puestos ambulantes, el caso ha encendido las alertas en la región, donde la venta informal de alimentos es común. La Secretaría de Salud reiteró la importancia de adquirir productos en establecimientos regulados y llamó a la población a reportar cualquier síntoma sospechoso tras consumir alimentos de dudosa procedencia.

El fentanilo, un analgésico 50 veces más potente que la heroína, es responsable de miles de muertes por sobredosis en México y otros países. Su presencia en alimentos, aunque poco frecuente, representa un riesgo extremo, especialmente para los niños, cuyo organismo es más vulnerable a sus efectos. Este incidente en Puebla subraya la urgencia de reforzar los controles sanitarios y la trazabilidad en la cadena de producción y venta de alimentos, así como de educar a la población sobre los peligros asociados a sustancias tan letales. Por ahora, las familias afectadas respiran aliviadas, pero el caso deja más preguntas que respuestas sobre cómo una droga de este tipo terminó en un alimento tan cotidiano como un tamal.