Los organizadores de la Flotilla Global Sumud (GSF), que intentó el año pasado llevar ayuda humanitaria a Gaza antes de ser interceptada por Israel, anunciaron este jueves en Sudáfrica sus planes para una nueva misión, marítima y terrestre, con “miles” de personas que empezaría el 29 de marzo.
La nueva flotilla arrancará su viaje desde Barcelona el 29 de marzo, antes de ampliarse en otros puertos del mar Mediterráneo de manera gradual, algo que se verá combinado con un convoy por tierra, todo ello con el objetivo de crear un corredor humanitario con Gaza.
Así, el 29 de marzo “una flotilla marítima unificada y un convoy humanitario terrestre” partirían de manera simultánea, movilizando a miles de personas de más de 100 países, en “una respuesta coordinada y no violenta al genocidio, el asedio, la hambruna masiva y la destrucción de la vida civil en Gaza”.
“Este es el enemigo al que nos enfrentamos. No es una persona. Es una forma de vida que determina el futuro de otras naciones”, afirmó Saif Abukeshek, del Comité Directivo de la GSF.
La GSF ya anunció el pasado diciembre en un comunicado su intención de lanzar una nueva misión en la primavera de 2026 y destacó que esta tendría 100 barcos de ayuda humanitaria y más de 3,000 participantes procedentes de más de cien países.
Entonces, la Flotilla estimó en más del doble la capacidad de esta nueva misión comparada con la de 2025 y enfatizó que su objetivo no sería solo la “simple entrega de ayuda humanitaria”, sino también una “presencia civil sostenida y especializada” en los territorios palestinos para reconstruir “la infraestructura civil básica destruida por dos años de genocidio”.
Detención ilegal por parte de Israel
La Flotilla Global Sumud inició su primera travesía con 20 embarcaciones desde Barcelona el pasado 1 de septiembre a Gaza para transportar ayuda humanitaria y desafiar el bloqueo israelí en el enclave palestino
Autoridades israelíes interceptaron, entre el 2 y el 3 de este octubre, más de cuarenta barcos y detuvo a un total de 473 tripulantes que fueron trasladados a la prisión de Saharonim, en el desierto del Neguev, algo que los activistas denunciaron como una “detención ilegal”.
Una semana más tarde, Israel confiscó los nueve barcos (un buque y ocho veleros) que conformaban una segunda flotilla, la conocida como Libertad-Thousand Madleens y arrestó a alrededor de 145 activistas que se encontraban a bordo.






