El fin de semana pasado dejó patente el itinerario del Super Bowl LX, la máxima competición del fútbol americano estadounidense. Los New England Patriots, una de las franquicias más exitosas de la historia, han logrado su ticket para enfrentar a un rival conocido por muchos aficionados: los Seattle Seahawks. La confrontación se dará en el marco del Super Bowl LX, que tendrá lugar el próximo 7 de febrero en el Hard Rock Stadium de Miami Gardens, Florida.

La historia entre ambos equipos tiene raíces muy profundas. La última vez que se enfrentaron fue en el Super Bowl XLIX (49) en 2015, cuando los Patriots derrotaron a los Seahawks por un estrecho margen de 28-24. Fue un partido épico y recordado especialmente por la intercepción de Malcolm Butler en la zona de anotación que salvó la victoria para New England. Ese momento fue clave para que Brady, el quarterback más exitoso de la historia, se alzara con su cuarto Trofeo Vince Lombardi.

Ahora, 11 años después, los Seahawks buscan venganza y la oportunidad de derrotar a los Patriots y hacer justicia en ese partido tan recordado. La victoria de ese día había sido un golpe durísimo para Seattle, que se había acercado tanto a conquistar el título como los Patriots, pero no pudo superar el desanimo. Desde entonces, la franquicia ha trabajado arduamente para mejorar y reforzar su plantel, lo que les ha permitido alcanzar una nueva era de éxito.

Por otro lado, los Patriots han seguido siendo una fuerza imparable en la NFL. Con Brady al mando, han sido capaces de lograr victorias importantes y conquistar títulos. Su habilidad para