La situación de peligrosidad para los periodistas en México es alarmante. Según el informe anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF), nuestro país se ubicará como el segundo más peligroso para ejercer el periodismo en 2025, solo detrás de Gaza. Esta triste realidad nos recuerda que las garantías y protecciones que debieran estar en lugar de defender a los periodistas no están funcionando.

La expansión del crimen organizado y la ineficacia del Estado para garantizar la seguridad de quienes informan son algunos de los principales motivos que han llevado a esta situación. La falta de investigación efectiva, la impunidad y la ausencia de políticas públicas para proteger a los periodistas son algunas de las causas que han generado este clima de inseguridad.

«Ver de nuevo esta ubicación de México como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo nos indica que las garantías no están funcionando, la protección, las investigaciones y otras acciones de política pública», dijo Balbina Flores, representante de Reporteros Sin Fronteras en México. Esta advertencia nos hace reflexionar sobre la situación actual y nos exige tomar medidas para cambiarla.

La falta de seguridad para los periodistas no solo es un problema para ellos mismos, sino también para la sociedad en general. Cuando los periodistas están sujetos a la intimidación, el acoso o incluso el asesinato, la libertad de expresión se ve amenazada y la sociedad pierde una de sus más valiosas herramientas para cambiar y mejorar.

Es importante reconocer que la labor periodística es fundamental para un gobierno democrático. Los periodistas son los encargados de informar sobre la realidad, de detectar irregularidades y de mantener a las instituciones políticas en cuenta. Sin ellos, no hay transparencia ni rendición de cuentas.

La situación actual nos obliga a reflexionar sobre lo que se puede hacer para cambiar esta realidad. Es necesario trabajar en estrecha colaboración con los periodistas, las organizaciones defensoras de la libertad de expresión y las autoridades para establecer políticas públicas efectivas que protejan a los periodistas y garantice su seguridad.

Además, es fundamental promover una cultura de respeto hacia la labor periodística y reconocer el valor que estos profesionales aportan a la sociedad. Esto puede lograrse mediante campañas de concienciación, educación y formación para los jóvenes y futuros periodistas.

En México, es hora de reconocer que la libertad de expresión no es un lujo, sino un derecho fundamental que se debe proteger y defender. Es el momento de trabajar juntos para crear un entorno seguro y respetuoso hacia los periodistas, donde puedan ejercer su labor sin temor a las consecuencias.