En un momento en el que el mundo enfrenta múltiples conflictos y sufrimientos, el Papa León XIV dirigió una súplica a la Madre de Dios en la Basílica de San Pedro durante la celebración vespertina de la Fiesta de la Virgen de Guadalupe. La Santa Misa se desarrolló en un ambiente de oración y reflexión, como reflejo del mensaje de esperanza y consuelo que la Virgen de Guadalupe representa para los creyentes.
En su homilía, el Pontífice subrayó la relevancia del legado guadalupano en momentos difíciles. «La promesa central de la Virgen -¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?-, es una voz que resuena como la fidelidad divina que sostiene la vida cuando se torna insoportable», recordó el Papa. Esta frase, que forma parte del relato bíblico sobre la aparición de la Virgen a Juan Diego en México, ha sido un consuelo para muchos creyentes a lo largo de la historia.
El Papa León XIV también destacó la importancia de la fe y la confianza en Dios en momentos de desesperación. «En el corazón de la crisis, la fe es la llama que ilumina el camino», sostuvo. Esta llama, según el Pontífice, puede ser encontrada en la figura de la Virgen de Guadalupe, quien se presentó a Juan Diego como una madre amorosa y protectora.
La celebración vespertina de la memoria guadalupana fue un momento especial para los peregrinos que acudieron a la Basílica de San Pedro desde diferentes partes del mundo. La procesión y la oración colectiva fueron parte de la ceremonia, que también incluyó la elevación de una súplica a la Virgen de Guadalupe en busca de protección y consuelo para los creyentes.
En su oración, el Papa León XIV rogó por la paz y la armonía en el mundo. «La paz no puede ser construida sobre la base del egoísmo o la violencia», sostuvo. «Es necesario encontrar la fe y la confianza en Dios para alcanzar la paz». La oración también fue un llamado a los creyentes para que se convirtieran en instrumentos de paz en el mundo.
La Fiesta de la Virgen de Guadalupe es una celebración importante en el calendario litúrgico católico. Esta fiesta conmemora la aparición de la Virgen a Juan Diego en el cerro del Tepeyac, en México, en 1531. La imagen de la Virgen de Guadalupe se convirtió en un símbolo de la fe y la esperanza para los creyentes mexicanos y se ha convertido en una figura importante en la devoción católica.
En resumen, la celebración vespertina de la Fiesta de la Virgen de Guadalupe fue un momento especial de oración y reflexión que recordó a los peregrinos la importancia de la fe y la confianza en Dios en momentos difíciles. La súplica del Papa León XIV a la Madre de Dios fue un llamado a los creyentes para que se convirtieran en instrumentos de paz y esperanza en el mundo.






