En un gesto que demostró la gran cantidad de respeto y admiración que sienten entre sí, Wisin decide hacer un homenaje a su colega Yandel, quien había abandonado la fiesta en el Flow Fest momentos antes. En lugar de dejar vacío el escenario principal, el artista puertorriqueño decide darle una vuelta de honor al compañero de repartos con el que ha compartido tantos éxitos. Así, Wisin regresa a la Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez, donde se llevaba a cabo la primera jornada del festival, y lo hace como si Yandel estuviera aún con él.

El público asistente se da cuenta de inmediato que algo especial está ocurriendo cuando Wisin comienza a cantar. Su voz inconfundible y característica es lo que llena el escenario y atrae la atención de todos los presentes. Pero no solo su voz es lo que hace que la multitud se acerque, sino también sus letras veloces y pegajosas, que hacen que las personas canten y bailen en unión con él.

La energía que Wisin transmite desde el escenario es contagiosa, y pronto el lugar se convierte en una gran fiesta. El artista puertorriqueño da todo de sí, gritando «¡México, México!» con todo su corazón, lo que provoca un aplauso entusiasta del público. Es como si Yandel estuviera realmente allí, cantando y bailando junto a Wisin, porque la conexión entre los dos artistas es tan fuerte que puede sentirse en el aire.

La primera jornada del festival había comenzado de manera emocionante con la participación de Wisin, quien demostró su capacidad para mantener viva la llama del reggaetón y el urbano. Con una actuación impecable, Wisin nos brindó un recuerdo viviente de sus grandes éxitos como «Rakata» o «Wizinko», y también nos dio a entender que su legado en la música latina es tan grande como lo que se puede sentir.

La actuación de Wisin fue una verdadera celebración de la vida, del ritmo y de la música. Fue un momento de alegría, de libertad y de unión, donde todos los presentes pudieron disfrutar de la energía y la pasión con la que el artista interpreta sus canciones. Y aunque Yandel no estuviera allí para compartir en el escenario, Wisin lo hizo sentir presente, gracias a su voz y su esencia como artista. La actuación de Wisin fue un homenaje a la amistad y al respeto que se siente entre artistas, y un recordatorio del poder de la música para unirnos en una fiesta compartida.