La Selección Mexicana de Fútbol, en camino a la próxima Copa del Mundo FIFA 2026, empató con Japón en un partido amistoso que no ofreció nada menos que una oportunidad para ganar y mostrar su nivel ante un rival similar. Aunque México contó con varias oportunidades para conquistar el triunfo, finalmente se quedó corto y se marchó con un resultado sin goles.

El encuentro, que serviría como preparación para la gran cita que tendrá lugar en tres años, ofreció una oportunidad para que los jugadores mexicanos demostraran su nivel ante un rival como Japón, que también tiene experiencia en competiciones mundiales. Aunque no fue el resultado esperado, el partido permitió a los jugadores de México mostrar algunos rasgos positivos y trabajar en aspectos específicos.

Uno de los elementos más positivos del partido fue el regreso de Hirving «Chucky» Lozano al campo después de más de un año sin jugar. El extremo mexicano, conocido por su velocidad y habilidad para crear situaciones de gol, demostró que aún es una figura clave en la selección mexicana. Aunque no marcó goles en el partido, su presencia en el campo hizo que Japón tuviera que estar constantemente alerta.

Además, otros jugadores como Rogelio Flórez y Santiago Giménez también demostraron ser valiosos para la selección mexicana. Flórez, un delantero experimentado, mostró su habilidad para crear situaciones de gol y Giménez, un mediocampista con experiencia en la liga italiana, demostró ser un jugador versátil que puede jugar en diferentes posiciones.

Sin embargo, a pesar de los rasgos positivos, el partido también tuvo momentos frustrantes. La selección mexicana creó varias oportunidades de gol pero no pudo aprovecharlas. Japón, por otro lado, se mantuvo firme y defendió con habilidad para mantener su portería sin gol.

En general, el partido fue una oportunidad para que los jugadores de México trabajen en aspectos específicos y mostrar sus habilidades ante un rival similar. Aunque no fue el resultado esperado, el partido permitió a la selección mexicana aprender y crecer antes del gran desafío que tendrá lugar en tres años.

En resumen, aunque el partido terminó sin goles, la Selección Mexicana de Fútbol demostró que aún tiene potencial y habilidad para competir con los mejores equipos del mundo. El regreso de Lozano al campo fue un momento positivo y la selección mexicana puede aprender mucho de este encuentro para crecer como equipo antes de la Copa del Mundo 2026.